• Cuando hable con su hijo, dedíquese a escucharlo con atención y centrado en él/ella. Sabemos que es difícil cuando uno tiene que llegar del trabajo a hacer miles de cosas en la casa, pero intente con 10 o 15 minutos al día de atención exclusiva (evite televisión u otro estimulo que interfiera) a su hijo/a para que sienta que hay un espacio donde puede comunicarse.
  • Diferencie un dialogo de un monologo. No solo por “hablarle” a un niño va a entablar una conversación. Promueva la interacción con una pregunta abierta que invite a abrir temas, como por ejemplo “cuéntame de tu día”, “ qué piensas de esa noticia”, “como te has sentido de vuelta a clases”.
  • Reconocer nuestros sentimientos y expresarlos no es algo innato en nosotros, por lo que de pequeños necesitamos ayuda para poder comunicar nuestras emociones de mejor forma, por lo que intente a medida que su hijo se exprese ayúdele a dar nombre a los sentimientos: cuando el niño escucha las palabras que definen lo que está experimentando, recibe un hondo consuelo. “Parece muy frustrante…” “Qué indignado estás!”.
  • Evite la Acusación. Es difícil, sobre todo cuando estamos enojados, pero cuando uno comienza una frase con una acusación como “Por que eres  tan desordenado” o “ves que no puedo confiar en ti!” hacemos que nuestro interlocutor inmediatamente se ponga a la defensiva y la comunicación se perturbe, por eso intente describir lo que ve o describa el problema antes de enojarse y sacar a relucir defectos por ejemplo “la luz de la pieza se quedó prendida!” en lugar de “Cómo tan irresponsable, de nuevo dejaste la luz prendida”.
  • Una cosa a la vez. Siguiendo con las llamadas de atención, es muy frecuente que cuando estamos regañando a nuestros hijos nos acordamos de otros errores o problemas que pueden o no estar asociados y terminados hablando de muchas cosas al mismo tiempo entre sermones, discursos y comparaciones, lo único que solemos generar es una aversión a lo que estamos queriendo decir. Por lo que intente  hablar de una cosa a la vez.
  • Destaque lo positivo. Aunque sea difícil, siempre trate de rescatar algín aspecto positivo del comportamiento de su hijo/a, para que se sienta acogido y se genere una mejor  disposición a escuchar.
  • Finalmente, fomente la empatía. Trate de involucrar la mirada del otro en cada uno de sus conversaciones a través de invitaciones como “cómo crees tu que se sintió la profesora cuando nadie le ponía atención”, “como piensas que va a reaccionar tu hermano cuando vea que se  rompió su juguete”, de esta forma no solo ponemos énfasis en que siempre hay otro involucrado en nuestras acciones y debemos tener conciencia de las consecuencias de las mismas.